Era enero y a media mañana murio. Mucho antes de todo ese tiempo, Ana era una niña que iba de uno a otro hogar y abrazaba fuerte como una mañana calida en la que los vientos arrecian. Un poco antes, como si el tiempo se hubiera detenido recorrio la vida. Como si hubiera buscado a proposito el juego insolito, una situaci[on, despues otra, la llevo a crear un mundo en el que los niños se prendian y sorprendiendose tambien ella, caminaba sobre una cuerda floja o hacia sombras chinescas amparada detras de una tela.
Siempre recordaba una mañana en la que sentada sobre las piernas de su padre comia rodajas de pan con cebolla y sal. Cuando la hacian enojar para que hablara en italiano y sintiendo que solo quedo en sus venas la inspiracion de una raza, le dolia que vinieran losrecuerdos cuando tenia tan poco que recordar. No pudo entender sino hasta mucho despues que sus padres se separaran. Que siete hermanos pudieran reunirse años despues y que habia ido detras de cada nacimiento que se producia en la familia queriendo encontrar el llanto que apenas podia recordar.
El viento sacudio las ramas mas finas y crei, que podria llegar a verla en cualquier momento bajo el mimbre que sigue dando sombra.Ella era como esa sombra que se extendia a lo ancho del terreno, despues estaba la casa y un poco mas adelante el jardin. Pense que quiza el viento me trajo un recuerdo en la finura del arbol que planto Ana y que no solo fuera para recordarla. Tenia tanto para pensar. Ana y los trajes de Ana. Los juegos de Ana y la maravillosa sorpresa de su existencia. El mimbre y su sombra y las hermosas tardes de verano hablando. El tiempo de Ana y el tiempo.
Y casi como si no pudiera evitarlo venian a mi cabeza las palabras. Verla intentando entender o quiza agradecer en el juego de palabras la posibilidad. Hubiera querido entender yo, que necesito. Que palabras busco antes.
El cansancio o las pocas ganas, lo cierto es que cada vez me cuesta mas encontrar disposicion, quiza queriendo comprobar que una fuerza sutil esta siendo generosa conmigo, tambien de parte mia.
Horas que se repiten. Horas en las que el viento cede y el paisaje quieto me trae la certeza. El tiempo parece dividirse y empiezo a odiar el sonido del reloj. El tiempo que marca hacia ese final que se inevitable. Tengo demasiado con el tiempo que ya existe como para aceptar el tic tac. La division es soportable mientras puedo ver el sol o la luna cayendo sobre la ciudad y enmarcando los rostros de distintas maneras. Pero no veo la necesidad de apoyar el paso sobre ese minusculo artefacto que suena y sin detenerse arremete. No lo arrojo porque se que encontrare cientos sin buscarlos siquiera. Decido ignorarlo, pero empiezo a odiar al reloj.
La vida se movia al rededor Ana. La priorizacion de la ida. La obligacion de ver su cuerpo irse de a poco. El dolor del cuerpo. Parecia un ensañamiento contra su fragilidad. Pero creo que fue contra su espiritu y como si quisiera decirme que seguira naciendo al amparo de la noche, ella siempre, no pasa nada. Podia resistir y reir mientras el dolor la postraba y los demas buscabamos la explicacion. Una explicacion que no llegaria de inmediato. Ni siquiera sabiendo del final se acepto aquella mañana ni al cabo de muchas otras la partida. El ultimo sitio aunque inhospito traia la devolucion del tiempo en el sol que estallaba sobre el cesped. Una mañana de llantos y risas que se compartieron recordando a Ana. El tiempo de Ana. Para mi fueron tres palabras que constantes se fueron adentrando y hasta la salvedad me parecio gritar su nombre y los dias que la vida se movio a su alrededor.
Nunca dejo de la lado el juego y el disfraz. Jugabamos a la visitas compartiendo una infusion y aunque apenas hacia un minuto que no la veia, ella siempre reclamaba. Se que no podia luchar contra ese sentimiento. A veces me irritaba le continuo menosprecio conque se trataba, despues tarde, muy tarde comprendi que trataba de aferrarse a los instantes queriendo dejarme uno mas. Como si hubiera presentido y deseando en un juego mas, en un disfraz mas, la retencion de imagines que la memoria guardaria para el corazon. Casi como si me inmiscuyera en su juego aporte a la galeria una vestimenta oscura durante algun tiempo. Despues creia que a Ana no le hubiera gustado. A ella le hubiera ido un traje de arlequin. Colores suaves y a ella adentro del traje haciendo movimientos graciles. Pense en su rostro aun terso. Su cabello ondeado y negro, corto. La finura de sus facciones y de sus manos. El abrazo. El respeto. Como si ella aun estuviera. Como si solo el tiempo se hubiera detenido un instante y esa mañana. El sol sale todos los dias y la noche regresa con una estrella nueva. El viento sigue atormentando a las ramas mas finas del mimbre y aun asi cada dia tiene nuevos brotes. Quize mirar por ultima vez el mimbre el dia que decidi escribir esta historia. Quiza segura de que no tenia mucho en comun con Ana. Quiza el milagro de la vida lleva a esos reflejos, a chocar contra una semejanza y a aceptarla ante de poder reaccionar. Ana y los obstaculos para encontrar fortaleza. Ana y sus juegos y disfraces en los que se escondia sabiendo que no habia escondites. Sintiendose libre adentro de ellos. La verdad de Ana trepando a la nube. El deseo de Ana. Encontrado y bapuleado por ella misma mientras queria poder salvar los obstaculos. Una mujer que podia sentir a la altura de un niño la fiereza del hombre. El respeto, siempre el respeto. No pasa nada pasando de todo. El sueño al que desperto como a la vida misma que intento atrapar en sus manos para ella y para el resto. Otra vez halle similitudes.
Paraisos en los que se cree y terrenalmente son destruidos. El hombre y reflejo constante del sol sobre los ojos. La tierra vaciada sobre una tumba una y otra vez, por centenares y aun asi insistiendo sobre el vaciamiento. La preocupacion. El desaliento. La lluvia sobre el cesped y volviendo a plantar un arbol y teniendo una promesa en el llanto del niño que acuno.
Ana era asi. Sentia asi y queria respirar y que todos respiraran la paz en medio de la vida que podia ver vivir dia a dia.
Tambien para mi empezo a crecer el deseo de Ana. Tantos tuvieron el mismo fin que casi podria dejar de importar. Pero importa. La salvedad de Ana grito. Y grito tambien a traves de otras voces en tantos años.
Entender a Ana despues de haber creido tanto tiempo que la entendia, fue dificil. Mas, porque debi inclinar la cabeza y darme cuenta de lo poco que habia hecho. Una postura comoda me dije en un momento deseando poder volver a atras en el tiempo y escucharla y sabiendo que no podia hacerlo, repeti una postura comoda, intentando que la frase se adentrara en mi cuerpo y me lo recordara durante mucho tiempo. Despues me resulto cruel el castigo. No porque fuera mi cuerpo el que estaba siendo agredido o ,ortificado y obligado a andar inclinado, sino porque de alguna manera crei entender que en esa postura no podia hacer nada mas que continuarla.
Debi volver a pensar en el mimbre y su sombra. Empezabamos a hablar y terminaba llevandome a donde ella queria que me detuviera. Recorde que un momento se quedo mirando hacia la nada. Empezo a oscurecer y casi enseguida pude ver la luna. La cara de la luna blanca con algunas sombras adentro. Ana seguia en la misma posicion. Nos quedamos las dos en silencio. Ni siquiera el viento interrumpio esa noche. No fue,sino hasta que Ana dijo tengo miedo, que reaccione. No podia entender que tuviera miedo y le pregunte a que, sin creer que en verdad estuviera sintiendolo.
A lo que no se dice.
Como si estuviera frente a ella.
La palabra, bendicion y castigo.
Podria detenerme en el vaiven de las ramas y solo observarlas para despues ir con la vista detras del vuelo de un pajaro, reflexionar que solo queria ayudarme comolo hacia cuando era niña.
Me rio. Aun no estoy segura de por que, pero rio y la risa parece explotar desde adentro de mi cuerpo y como unrosa me llleva a sentir su perfume.
Pero la implicacion del juego en la vivencia era solo parte de ella.
Despues la generosidad de la vida mientras intentaba resarcirse de los primeros años de Ana.
Sabia de una historia de amor y del adios que no cambio con los años. Como si el renunciamiento tuviera el mismo valor de esa despedida a destiempo. Como si los sueños solo hubieran podido estar de la mano de Ana. De la mano la certeza y una ultima promesa compartida.
Pense mucho en el adios y en el renunciamiento. Admire en alguna medida esa sospecha de que no todo era vivir y crei que debiamos morir un poco en cada muerte. Pero responsabilize a Ana de la tortura a la que se prestaba como si continuara con los juegos y los disfraces. Una parte de mi me decia que era imposible. Otra, que seguia necesitando a Ana. Como si ella pudiera decidir desde ese otro mundo sobre la vida.
El desaliento con el que empece a dirigirme sobre los pasos que deberia dar era tedioso y,hasta que realmente senti que estaba muriendo un poco y peor, detras de cada dia, fueron pasando todos estos años. Años en los que me torturo la muerte. Esa muerte. Esa unica muerte y vida a la que desvarolizaba yendo detras de cada dia. Creia que tenia tantas razones que seria incoherente pensar. Que el viento tranquilo podia seguir masticando las ramas finas sobre la huella profunda. Que lo mismo hubiera arriesgado que la luna esta mas cerca. En realidad creia que todo estaba mas cerca de lo que siempre crei. Los juegos y los disfraces tambien.
Todavia deberian seguir pasando algunos años para comprender a Ana y que tambien utilize disfraces. Aun, creo seguir haciendolo. como si necesitara probarmelos hasta saber con certeza cual era el que queria encontrar. Tampoco podria asegurar que encontre la palabra o que alguien pudo llegar a entenderme. Quiza el instinto de preservacion me llevo a creer que podia seguir sobre mis pies eternamente. En todo caso deje de evitar los recuerdos. Charlas que debiamos interrumpir mientras se aceleraba la redencion de su cuerpo y un acceso nos traia a la realidad.
El silencio me aturdio en algun momento. Despues fueron los recuerdos. Hasta encontrar el significado del hambre y la sed de su cuerpo debieron pasar muchos años, pero tambien mi vida. La propia vida en la que tenia libre albedrio y podia elegir ensuciar cada nueva o vieja vertiente y no haciendolo,elegia continuar,
Tambien en la eleccion deberia haber previsto la cotidianeidad. Situaciones incontrolables. Desvarios de mi mente que atribuia al cansancio predisponiendome a las situaciones incontrolables. Una noche crei escuchar una queja. Apenas si podia recordar el sueño, pero aun asi recorde la queja. Una palabra que salia como de en medio del sueño y quedo flotando adentro de la habitacion. Con todo a oscuras solo podia ver una luz que de algun farol cercanoentraba por la ventana. Pero no senti miedo. Sabia que no debia sentir miedo solo deberia pensar. Por varios dias tuve en mi cabeza rondando a las palabras y sin encontrarles el significado. Una mañana me desperte y como si siempre hubiera estado ahi, entendi el absurdo trajin que me volvia como si no hubiera aprendido nada. Casi podria asegurar que el juego paso a un segundo plano.
Debi recurrir a las horas que acumulaba intentando olvidar. Fue a traves de sus hijos que lo hice. Cada uno de ellos tiene algo de Ana. En cierta medida todos son Ana. Podria arriesgar que de ella heredaron el sentido del humor. Pero crei entender que habia un respeto inmaculado a ese primer llanto o a esa primera carcajada, en una risa aspera.
Irremediablemente los juegos y los disfraces.
El aire se les transforma en un carcelero que gotea sobre sus frentes, ientras creen que el tiempo orre lento y la vida nunca satisface demasiado.
Pero como antes crei entender el disfraz. Ana y la expectativa. El deseo unico y ultimo. Un poco del sin sentido que reprobo siempre. La heredad. Esencia y plenitud de Ana. El camino mostrado, el seguido, a seguir. La eleccion.Un muestreo de ilusiones que se volvaban sobre los juegos. El teatro del absurdo. Caras y caretas. Caretajes.
La historia no se detendra por la falta de un cuerpo. Apenas si lloraran los deudos mientras puedan hacerlo.
Otra vez el grito que irrumpia. La salvedad en la mascaradel hombre zaherido desproporcionalmente. La foto sepia sobre un mueble como buscando recordar. La simulacion. El orinal del mundo y todas las personas orinando. Vi en muchas ocasiones que la fuerza no se condecia con la apariencia de sus cuerpos. La mortandad acechando al mundo y la precariedad del hombre adentro de un tubo de ensayo. El sentido y el sin sentido del hombre.
Vi un hombre del que dirian es muy mayo. Su cuerpo flaco y como caminaba a diario hacia la ense;anza. Un dia sus manos huesudas le arrebataron al aire una particula de tierra que iba hacia mis ojos. Entonces pense en que no habia generaciones entre nosotros, solo el respeto. Me basto para sentirlo cerca. Eb la distancia el tiempo me llevo a reconocer la enseñanza. El valor de la enseñanza. Los valores. La inconfundible sensacion de felecidad mientras se construye un puente en la imaginacion. El llanto que venia a reparar una perdida antigua. El puente inmaculado sobre la carcajada que se escucha fuerte y que aturde, pero deseable. Una vida que se cruza a salvo. El magico juego de los disfraces. La teoria y la practica del juego de los disfraces, Ana adentro de su disfraz de arlequin sosteniendose apenas sobre sus pies cansados. Casi como si ya hubiera tenido las alas prontas.
La vida en si continuaba. Como esa historia otras. El tiempo en el tiempo de cada propuesta. Cada alineacion de seres como antes en la historia de Ana. La sucesion perenne de vida y muerte y hacia la historia concreta. El estallido de la sangre qye imploraba por una vida, a veces por una muerte y casi necesaria lelgaba. Aun asi continue. Buscando mi historia. Una historia en la que pudiera dejar de la misma forma que Ana, una huella profunda. No sabia su podria hacerlo. Si tendria la fuerza aunque sintiera que si. Sin poder detenerme. Una muerte invalidada. Un pasado amado. El presente en la respuesta de cada dia que pasaba. Una primera respuesta en la miniatutizacion de la sombra del mimbre, pero como dejando de lado la idealizacion. Dejando de lado el fanatismo. Nunca el deseo. El deseo que se comparte desde mucho antes de mi cuerpo o el de Ana. La vida misma. La vida a la que se choca con constancia. La busqueda. El futuro aguardando. Cientos de veces el hombre antes, duramnte y quiza despues.
Una pareja se detuvo en el mismo sitio que antes estuve para comprobar los grande que se sienten.
Vi la ciudad que parecia sumergirse. Un poco antes el mismo centro de la tierra y por un segundo crei que se acercaba un barco, pero eran las olas que rompian en las rocas. Quiza esas mismas rocas en otra oportunidad sintieron el desfallecimiento de un cuerpo, de un alma.
Anhelantes, pero subyugados por la marea que parece como si solo estuviera para recordarnos que existe una fuerza superior al hombre.
Pense que era una broma de mal gusto cuando una mañana no encontre el diario donde lo habia dejado, desde el primer dia. En ese momento, pasado presente y futuro pasaron por mi cabeza. Una razon antes y despues cuando no estaba. Cuando el cielo parecio dividirse con la salvedad de la tormenta esa primera noche sin Ana. Despues dia y noche unicos o ultimos, en la sucesion inacabable que se sumaron al estallido en medio de las primeras veinticuatro horas. Pense que podria estar adentro de una bolsa inmersa en un gran barro publico y senti que hubiera podido morir en ese momento si no lo encontraba. Llore dejando que se escaparan algunas imagines. El mimbre verdoso despues casi minusculo, asaetado y cayendo en medio del patio y sepultado por el barro. Con cara de espanto queriendo encontrar el diario.
La pena termino. El reves de la historia en el luto concreto, fugaz. El cuerpo celeste sobre el cielo. Un juego y el disfraz suspendido, inmaculado. Todo en un cuerpo que se va. Un antes y un despues como cuando debi darme cuenta de que no hallaria el diario. La sed. El hambre. Frente al manjar. Toda una vida de miradas robadas a los silencios que me llevaron a intentar entender mucho despues. Cuando ya no estaba Ana. Cuando al tiempo debi robarle otras imagines para traerla. Ana y sus vuelos de mariposa sorprendida por las flores en un campo de algodon. En las similitudes del llanto y de la risa. Su rostro perdido en el anonimato. Como cientos. Inmaculados y tratados con vehemencia yaciendo en el barro.
Como antes dije me enfrente a esa vida que gritaba por mas vida. A esa tierra que constantemente se transformaba como queriendo decir que era necesario. La tierra inquieta revolviendose por debajo del mar. Las placas enormes revolviendose debajo del mar. De la misma tierra. Aveces, el estallido casi a la altura del cielo. El hombre pequeño intentando correr. Queriendo en ese momento a su propia vida mas que a nada. Despues, anonimo bajo la inundacion de barro o agua. Otras, el estallido de las bases. El animo como un campo yermo. Pero siempre queriendo a su vida mas que a nada. Todos correidno o pensando. Como si no importara ese destini comun a todos y lejano pudiera seguir en la espera de un solo cuerpo.
Yo tambien corri. Olvidando que nunca sere inmortal a veces lo sigo haciendo. La practica cotidiana me llevo desde el deseo inesperado a acariciar el corazon. A veces crei encontrar el pasado de Ana. Su niñez. Su cuerpo pequeño sobre las piernas de su padre. Con algunos hermanos cercas y otros lejos. Algunos todavia pequeños. La similitud en hombres y mujeres que no dejaron de reir, pero tampoco de llorar. El hombre inquieto detras de su historia. Un hermano generoso llamando a su puerta algunos años despues, catorce. El primer saludo como siempre. Poco a poco los juegos y los disfraces. El juego de las visitas. El te en medio y un plato de galletas horneadas por Ana. Despues serian el abrazo y el beso. El corazin rebozante de Ana casi niña recuperando para siempre.
En medio de la otra historia su historia. En principio el amor como cualquiera. El amor y el deseo. La certeza. Ana mujer. Ana madre. La cancio de cuna, incansable. Siempre el respeto. Abriendose paso la historia. Despues plantaria el mimbre a un costado del patio. Despues la sombra creciendo como el arbol. Extendiendose como Ana. Intentando abrazar fuerte como cuando era niña. Aprendiendo a decir adios. Apenas sobornable esperando una vuelta.
Mucho despues el mes y todavia sin saber que no importaria el numero o el nombre que designara su partida, ya empezaba a extrañarla.
A veces eras rara la sensacion de no encontrar a Ana. Esa sensacion parecio perseguirme. En distintos momentos de la vida crei poder conocer a una persona y volvia a comenzar como si hubiera sido apenas un instante antes. El tiempo me seguia trayendo rarezas. El saludo de Ana.
Para mi fue necesario imaginar los pasajes sin la necesidad de saberla sola. Como si le hubiera bastado con sentirlo. Una historia en la que la protagonista dejo de lado la salvedad de fechas o una firma.
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