Hay siempre una canción que se canta
y cientos de oídos
y sobre sus pies aún el que cree
es hombre
Subyacen los gritos
la agonía
el santo canta aleluya
el adiós danza suspendido sobre la mueca del que destruye
Huelo el aire
una escaramusa de semillas
hieden en el charco
lejos
un niño mira
y juega a atrapar
los brotes
su risa
quiere el tiempo de un recuerdo
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