Son cuatro los niños que van de la mano
uno el mundo de sueños
y propio el nombre que acunó cuando descansaban en su vientre
¿entrañas?
¿vísceras?
sangrantes que aguardaron y aguardan
cree en los cuatro rostros
y en muchos otros
acaso viscerales
en la escasa compañía de cuatro
ojos y pies caminantes sobre la vereda y el otro
que desbordan
disparate de algarabía
manos y pies como alas de mariposas
ojos de frescura
y todo es ritual para el que ha crecido
y aguarda en la simple espera
incomprensible
la simpleza
el día y la noche
el mundo de sueños y el nombre propio
que subyace
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