Qué siga doliendo el alma que ansía
el silencio hecho espiga
en la finitud de los cuerpos
sombra
casi a la altura de los molinos de viento
rozando las aspas
como rozando alas
Siempre hay un instante en el que aparece inevitable la lucha
y debe verse a todos los rostros bajo un mismo
y acabado
esqueleto
La sorpresa persiste
casi como si fuera imposible creer y pretender ilusorio
Corazones
inmersos en los cuerpos
que golpean tan fuerte como pueden o como ansían poder
una ventana
una puerta
¿quién sabe?
otro cuerpo que late henchido
No hay comentarios:
Publicar un comentario